viernes, agosto 12, 2005

Algo huele a podrido

Dicen los vecinos de Ronda, que su pueblo lleva más de veinte años oliendo mal. Que no es un problema reciente, pero que con el tiempo, este molesto hedor se está haciendo cada vez más insoportable. Una pequeña mancha en la bella postal de la ciudad del Tajo, que esconde incomodidades, falta de previsión y daños irreversibles al medio ambiente. Sin embargo, esta situación tiene los días contados. Un año y medio, para ser exactos, según el convenio aprobado por el Ayuntamiento y la Consejería de Medio Ambiente. Porque a mediados de este mes, comienzan las obras del colector sur, una intrincada red de saneamiento para depurar las aguas del Guadiaro.

Dieciocho meses es el plazo estimado para la conclusión del sistema de saneamiento de aguas de la ciudad. En la construcción del colector sur se invertirán 9 millones, un sistema de tuberías subterráneas para la conducción de los residuos, y la puesta en marcha de la depuradora en el paraje de La Indiana. Un proyecto "con carácter prioritario y de máxima urgencia para el Gobierno", asegura la diputada socialista Ana Fuentes.

Un año y medio que para turistas, comerciantes y vecinos de la zona es mucho tiempo. Mucho tiempo soportando los malos olores, imbatibles y persistentes, que este verano se prevén peores debido a la ausencia de lluvias. Además, está afectando al sector turístico de forma directa, manchando la hasta ahora impoluta imagen de Ronda. Los hosteleros del Tajo ven cómo disminuyen las pernoctaciones en sus establecimientos. Quejas, reclamaciones y anulaciones. Para Francisco Rojas, jefe de recepción del hotel Don Miguel, esta situación viene de largo, aunque no culpa a ningún alcalde. Pero sí habla de falta de prevención. "Nosotros estamos sufriendo este problema, la gente viene y se marcha a la mañana siguiente. No pueden soportar este olor". Y las palabras de Rojas van acompañadas por un rostro de impotencia y resignación.

De la misma forma, restaurantes, tiendas, cocheros, turistas y vecinos sobrellevan como pueden los efectos colaterales de una ciudad sin sistema de depuración de aguas residuales. Sí hay, sin embargo, unas consecuencias directas, aunque no tan palpables, que están dañando el ecosistema de la Serranía de Ronda, según denuncia la asociación ecologista Silvema de Ronda.

Entre las causas de contaminación del río Guadiaro y su afluente, el Guadalevín, destacan los vertidos de aguas residuales urbanas y de la industria agroalimetaria, y los restos de la ganadería porcina, que provocan altas concentraciones en amonio, nitritos, nitratos y fósforo. Vertidos que vienen causando alta mortandad de peces en el curso medio y bajo del río. Y no sólo eso. Silvema denuncia también que se ha incumplido la directiva sobre tratamiento de aguas residuales urbanas.